TEST: Seat Leon TCR "Oriola" de Scalextric

 

   Tras un parón obligado por la gripe de toda la redacción, incluido Slot_Stig, éste ha vuelto al circuito. Con cuarenta de fiebre deliraba que estaba subido al Seat León TCR de Scalextric. Y no estaba muy equivocado. Tras quince días de enfermedad y recuperación ha pilotado el coche que tanto nombraba desde su inconsciente.

   Le ha costado cogerle el punto. El coche que más. Y es que el coche es bastante ligero y nervioso para ser Scalextric de nueva generación. Potente para poder compensar en las rectas la no muy buena gestión de las curvas más cerradas. En su conjunto es un coche que está descompensado: las prestaciones del motor superan al chasis. El motor, un RK42, que llevan por ejemplo los DTM de pruebas anteriores. Scalextric ha sabido ajustar el coche a lo que realmente representa: mucha caña en un coche prácticamente de calle. Eso sí, el coche tiene una pinta bárbara, haciendo las delicias de los vitrineros.

 

   En pista el coche es divertido y es que hay que pilotarlo. Sobrevira a la mínima, y hasta que coge la perpendicular después del largo derrape vuelve a dar un par o tres de bandazos a derecha e izquierda hasta la mitad de la recta principal. Como en los laterales de la recta no tengas vallas o arcén lo vas a pasar mal en las aceleraciones ya que se te saldrá el culete en plena aceleración. ¿la culpa? Lo dicho antes: mucho motor y poco coche. Las curvas cerradas las tiene aborrecidas ya que al apoyar con la rueda delantera exterior, el enorme spoiler delantero hace palanca y te saca el coche de la pista. Hay que ser muy muy fino para trazarlas, ya que hay que llegar suelto, que no fuerte, y acelerar a tres cuartos de curva para salir suaaaaavemente. Nada de colocarte el coche en posición a golpe de gas en mitad de la curva, para acelerar a tope en la salida, como en un coche de rally.

    Las trencillas ha habido que configurarlas en “single track” ya que en doble, como viene de serie, el coche se sale a la mínima de la ranura si el trazado es bacheado e irregular, como el de Slot Gear. Al ponerlo en single el coche va más por la guía pero aparece otro pero diferente: que tampoco le gustan mucho los cruces de pista y las pistas antiguas de Scalextric, ya que toca en los travesaños plásticos del slot o ranura con el consiguiente “traqueteo”, no como un Carrera... pero casi.

VIDEO

 

   El coche pide pista larga y con curvas amplias, de circuito poco complicado, nada de trazado rally o urbano. Ahí es donde se encuentra en su salsa. Lo hemos probado en el nuevo óvalo de cuatro pistas destinado a los coches más rebeldes de Slot_Gear y ahí sí que sí.

 

   A Slot_Stig le gusta mucho la carrocería y no descarta ponerle un chásis 3D con motor más puntiagudo, aunque perdería la esencia de las TCR International Series, carreras al sprint, con coches muy cercanos a los de serie. Ten en cuenta que con ciento diez mil euros puedes comprate uno. Y eso en el mundo del motor no es nada.

    Así que Slot_Stig se ha sentido esta semana un poco como Pepe Oriola y su Seat León, del equipo Craft-Bamboo Lukoil, claros dominadores de la disciplina. El Seat monta un motor de cuatro cilindros 2.0 turbo, cambio de seis marchas y tracción delantera... vamos, que en las curvas levanta la patita para hacer pipí... ¿¡Tanto costará hacer los coches de carreras tracción trasera, diantres!? Menos mal que el de Scalextric... ¡lo es!

   El coche ha estado haciendo dieces bajos cuando se le ha apretado hasta llegar al 10,080 del record del coche, si bien al ir pilotando para no salirse, fuerte pero no al límite, se mete en dieces altos. Hay que pilotarlo muy muy fino y Slot_Stig ha tenido que entrenar mucho durante la semana para poder hacer quince minutos de prueba con apenas dos o tres salidas de pista. Cuesta mucho hacer una secuencia de vueltas seguidas. La evolución de los tiempos la puedes ver más detalladamente en la captura de pantalla del cronómetro.